La economía general en época de crisis

Opinion

Las "Libertades"

Escrito por majnegs 17-12-2014 en Opinion. Comentarios (0)

AL dar por supuesta la libertad, quizás la estamos debilitando, como se dejan de apreciar las cosas que más cuestan cuando ya las hemos conseguido. Luego entramos en la melancolía, incapaces de energía moral. Con los apagones luego transfigurados en cortes selectivos llegamos a apreciar el suministro de electricidad en su justo y casi milagroso valor, minusvalorado en exceso cuando cada día le damos a un interruptor y se hace la luz o llenamos la bañera de agua caliente.

Uno de los elementos más definitorios de lo que significa ser una sociedad moderna atañe a la emancipación de la mujer. La realidad ha impuesto una incorporación gradual de la mujer, un proceso tal vez lento, pero irreversible. Por lo mismo, una de las características distintivas del Islam es la falta de sincronización con este proceso. Ni tan siquiera hace falta referirse a las noticias del Afganistán de los talibanes: en la mayoría de países musulmanes, las mujeres deben plena obediencia a la ley que dictan los hombres. Es tal vez en Marruecos donde la mujer avanza con más determinación hacia unas formas de vivir equiparables a lo que se da en Occidente, mientras que en otros países, aún teniendo derecho al voto, las mujeres están sojuzgadas hasta extremos que bien se cuidan de agravar los movimientos fundamentalistas. Hay indicios para definir tales situaciones como propias de un totalitarismo religioso.

Siete de los diez países menos libres del mundo cuentan con mayorías islámicas. El análisis más reciente sobre el estado de la libertad en el mundo alinea a países como Afganistán, Irak, Libia, Arabia Saudita, Sudán, Siria, Turmekistán, junto con Birmania, Cuba y Corea del norte. Son regímenes que nos pillan rematadamente lejos, pero están ahí, con millones de personas sometidas a la carencia de libertad. La línea de falla vincula de forma abrumadora un conjunto de países islámicos frente al resto del mundo, del Japón a Canadá. Uno se pregunta qué estarán pensando las mayorías silenciosas del mundo islámico. Quizás estén añorando una libertad que nunca han conocido.

Entre tanta intolerancia, hay algunos datos que no hacen del todo impracticable la libertad. En Jordania, por ejemplo. Las nuevas tecnologías contribuirán a una mayor libertad económica y a la larga a una liberalización política. El informe de la "Freedom House" -la "Casa de la Libertad", fundada por Eleanor Roosevelt- insiste en que no se puede dar por sentada una incompatibilidad entre la fe islámica y lo que entendemos por democracia.

Por otra parte, el informe señala que el triunfo global de los valores de la democracia y de los derechos humanos pudiera contribuir a la furia irracional de las revoluciones milenaristas que buscan revertir la historia con una serie de actos malignos espectaculares y suplantar el instinto natural del hombre hacia la autonomía y la dignidad con una ideología esotérica de control neo-totalitario enmascarado con el lenguaje de la religión. Es significativa la escasa tolerancia del Islam hacia otras religiones. En el extremo aparece el afán destructor de Bin Laden y su instrumento es el terror. El año concluye con la imagen de la destrucción de las torres gemelas de Manhattan grabada para muchos años en la retina de la sociedad abierta.

En su conjunto, el mundo despide el año 2001 con un balance: de los 192 gobiernos que existen, 121 -es decir, un 63 %- han sido elegidos de forma democrática. Han mejorado Gambia, Perú, Mauritania, Camerún y Albania, entre otros. Han empeorado Trinidad y Tobago, Liberia, Zimbabue, Argentina y Egipto, por ejemplo, según el informe de la "Freedom House". En los territorios de la antigua Unión Soviética, el paisaje de la libertad es tan diverso como precario. En África tenemos el gran punto débil, equiparable a la incompatibilidad del Islam radical.

Con más detalle, se computan 86 países en los que las libertades y derechos tienen vigencia plena, con un total de 2.54 mil millones de ciudadanos, lo que viene a ser algo más del 40 % de la población mundial. En otros 58 países existen libertades pero con alguna carencia. En regímenes del todo carentes de libertad y derecho -en total 48 países- viven dos mil millones de personas, algo más de un 35 % de la población de todo el mundo. Queda mucho trecho para que la libertad avance en anchura y duración.


Robaperas y economía

Escrito por majnegs 17-12-2014 en Opinion. Comentarios (0)

RESONANDO en mi mente, y tarareando sin emitir apenas sonido audible dado mi escaso virtuosismo, «Ya no hay locos, se murió aquel que cabalgaba por La Mancha», o algo así, que canta Paco Ibáñez con esa profunda, doliente y escasa voz actual (que tampoco fue nunca la de un Caruso, aunque por lo sentida siempre lo haya parecido), pero del cantaautor ya hablaremos en otra ocasión; tarareaba yo decía, ¡y eso que iba camino del Mercado! -que por cierto antes se llamaba de Abastos y ahora no, habiéndome quedado sin saber el porqué de lo uno y de lo otro- y llegué al puesto de las frutas y verduras donde tuve que recordar esa buena costumbre de pedir la vez cuando ya habían despachado a más personas de las que había cuando llegué, y fingir indiferencia cuando me la solicitaron inquiriéndome ¿quién es la última? Por si acaso hubiera perdurado en mi memoria algún vestigio de la canción que me acompañó durante el camino o hubiera persistido en mi ánimo el tarareo festivo, un tercer incidente vino a unirse a los anteriores: una de las clientas que estaban siendo atendidas en la frutería fue advertida, a grandes voces, por el dependiente del puesto contiguo de que la estaban hurtando algunas de las bolsas que había dejado descansar en el suelo. Las descuideras, tres mujeres 'nacionales', es decir naturales de este país, ya se encaminaban con la carga camino de la salida y, pese al buen volumen de dos de ellas, o sea que estaban gordas y orondas, presurosas como gamos. Fueron interceptadas por algunos de los presentes advertidos por los gritos y alcanzadas por la dueña que recuperó su compra y retornó al puesto. Observé que la mujer 'no nacional' estaba afectada, incrédula. Asía las bolsas estrechándolas con fuerza contra sí. Nos miraba y sonreía con una mueca triste de desconsuelo. Y únicamente hizo un comentario, con ese habla de dulce castellano del otro lado del océano, de que «si hubieran sabido las 'tomadoras' el trabajo que había costado a su familia ganar para esa compra, no se la hubieran robado».

Y yo pensé, quizás influido por la canción de marras, que al Caco Bonifacio o a Pernales ni se les hubiera ocurrido. Y es que ya no quedan cacos. Son robaperas